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La expresión “dientes de leche” nos resulta preciosa porque su origen es también muy entrañable. Se cree que se conocen así porque son el fruto del calcio de la leche con la que una madre amamanta a su bebé. Hay también quien dice que es por su brillante color blanco.

Los odontólogos, siempre más prosaicos, los llamamos dentición decidua, dentición temporal o dentición primaria. 

A lo largo de este artículo intentaremos contar de forma resumida lo que consideramos lo más importante que todos los padres y madres deberían saber.

Dientes de leche: las claves

¿Qué son los dientes de leche?

Es el primer juego de dientes que aparece, por lo que general, antes de los 3 años del bebé. Se compone de 20 piezas que van saliendo, normalmente, en este orden:

  1. incisivos centrales inferiores
  2. incisivos centrales superiores e incisivos laterales superiores
  3. resto de incisivos, caninos inferiores y primeros molares
  4. caninos superiores
  5. resto de molares

¿Qué los diferencian de los permanentes?

En primer lugar el número de dientes: la dentición primaria consta de 20 piezas, mientras la permanente se compone de 32.

La propia forma de los dientes también es distinta. Los dientes de leche son más anchos en comparación con su altura que los permanentes.

La dentina y el esmalte de la dentición decidua son más finos.

La raíz de los dientes temporales es más larga, pero también más delgada.

Todo ello convierte a los dientes de leche en dientes más frágiles. 

¿Cuándo y cómo se caen los dientes de leche?

Los dientes de leche se empiezan a caer, normalmente, a partir de los 4 años. El orden suele ser prácticamente el mismo en el que aparecieron. Lo habitual es que a los 12 años ya no quede ninguna pieza temporal en la dentición.

¿Qué hacer cuando empiezan a moverse?

Hay que pensar que los dientes de leche se caen porque los definitivos empujan desde abajo. Esto es lo que hace que se muevan.

En Clínicas Dentales Nobel y, en general, cualquier dentista, le recomendará no forzar la caída. El proceso requiere un tiempo. Hay que ser paciente y dejar que evolucione a su propio ritmo.

¿Y si no se caen?

En principio, no hay que preocuparse, pero, como siempre, lo mejor es acudir a un odontopediatra. En una minoría de casos, es cierto que se debe a algún tipo de patología, pero ninguna de ellas suele ser grave.

En Clínicas Fuenlabrada y Rivas contamos con un excelente equipo especializado en Odontopediatría. ¡Pida Cita!

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